Divertidas y dolorosas noticias. Os odio a todos.

Movidos días en la vida de Ilustre Ente Cervecero Doble. Ayer fue uno de esos sin duda.
Se sentía desdoblado, extraño como siempre pero desdoblado a fin de cuentas...y no es para menos, ya que lo que aconteció al mismo tiempo que veía Sin City jartándose de birra fue doloroso y desternillante. Disfrutad de la dolorosa y divertida experiencia que Ilustre Ente Cervecero Doble sufrió ayer en un momento de desdoblamiento momentáneo.
Ilustre Ente Cervecero Doble y Abel (comañero de Birras esa noche) decidieron dar un garbeo en busca de frescas, frescas cervezas. La primera parada fue la Kedada, donde abrieron la noche con un par de minis de San Miguel (y tres chupitos de mariconadas, una desconocida, una de vodka sabor a frambuesa y otra de vodka sabor mandarina). Después pasaron por el California, lugar donde estuvieron un rato, tomando una pinta más (de Mahou Clásica), para después, una vez retomado fuerzas, ir al Circus, donde ya estuvieron más rato y se refrescaron con un par de pintas (de Águila Amstel).
Saliendo ya de este último local, decidieron que la mejor opción era tomar un litro en calle: esa fue la errónea decisión de la noche y la que desencadenó el acontecimiento clave.
Mal, fatal, pero gracioso tanto para Ilustre Ente Cervecero Doble como para cualquiera que lo vea desde fuera: yendo a mear y estando el suelo mojado por la lluvia, e Ilustre Ente Cervecero Doble en un estado de mínima embriaguez por el alcohol (ya sabes, ese estado en el que uno nota ciertos efectos, el llamado puntillo), tropezó, más o menos con la cara por delante, de modo que pudiera ver bien la composición del granito de la acera. Es lo que tiene Ilustre Ente Cervecero Doble, que siempre da la cara, sea cual sea la situación. Y bueno, el resto, uno podría decir que es confuso, que no se enteró de lo que pasaba, que iba pedo: LOS COJONES, Ilustre Ente Cervecero Doble sintió como caía cual paquete de morsas, dando más o menos de lado con la cara, escuchó el claro sonido de los cristales de las gafas rompiéndose, el sonido de la fractura que después le dijeron que tenía no lo oyó, y, cagándose en Dios (osea, en Ilustre Ente Cervecero Doble), recogió la montura de las gafas, y vio que sangraba un poco.
No llevaba ni un minuto recomponiendo la cómica escena cuando llega Abel, preocupado por la tardanza en la Ilustre Tarea del Orinar, y le dice que tiene la cara llena de sangre y un tajo enorme más o menos en la parte baja del entrecejo, así que mientras Ilustre Ente Cervecero Doble se lavaba en la fuente más próxima, Abel llamó a una ambulancia, y hale, al hospital a que le curasen y le apañasen al modo “abuela haciendo ganchillo”. Sinceramente, Él se descojonaba cuando le contaba al médico como fue la cosa, a ver, nunca le ha importado hacer el ridículo, y llegar a un hospital lleno de sangre, con un tajo en la nariz muy majo y contarle la situación al médico de “iba yo a mear, tropecé, caí” y el resultado saltando a la vista, es muy ridiculizante, pero harto gracioso también.
Tras los puntos, y el correspondiente, “ala pá casa chaval”, Ilustre Ente Cervecero Doble partió hacia casa en taxi, no sin llevar a Abel antes, es lo mínimo, aunque el tío ya que estában allí aprovechó, ya que conocía a la gente allí presente, para zamparse un trozo de roscón de reyes.
Lo malo de esto, es que si antes tenía pocas posibilidades de sexo, ahora que Ilustre Ente Cervecero Doble tendrá una cicatriz uniendo las cejas, las posibilidades de sexo son nulas, y lo que es aun peor… ¡NO MEÓ HASTA LLEGAR A CASA!
A todo esto, ni siquiera él mismo se enteró de lo que pasaba, ya que al mismo tiempo estaba viendo Sin City con su germano el de los pelos largos. Curiosa la situación pero es lo que tiene ser un ser desdoblado.
Ilustre Ente Cervecero Doble os desea a todos mucho odio y sexo. Matad a aquellos que inventan bordillos que no son de gomaespuma y recordad que si bebéis cerveza debéis pagarle un diezmo por debilitar sus reservas.
Se sentía desdoblado, extraño como siempre pero desdoblado a fin de cuentas...y no es para menos, ya que lo que aconteció al mismo tiempo que veía Sin City jartándose de birra fue doloroso y desternillante. Disfrutad de la dolorosa y divertida experiencia que Ilustre Ente Cervecero Doble sufrió ayer en un momento de desdoblamiento momentáneo.
Ilustre Ente Cervecero Doble y Abel (comañero de Birras esa noche) decidieron dar un garbeo en busca de frescas, frescas cervezas. La primera parada fue la Kedada, donde abrieron la noche con un par de minis de San Miguel (y tres chupitos de mariconadas, una desconocida, una de vodka sabor a frambuesa y otra de vodka sabor mandarina). Después pasaron por el California, lugar donde estuvieron un rato, tomando una pinta más (de Mahou Clásica), para después, una vez retomado fuerzas, ir al Circus, donde ya estuvieron más rato y se refrescaron con un par de pintas (de Águila Amstel).
Saliendo ya de este último local, decidieron que la mejor opción era tomar un litro en calle: esa fue la errónea decisión de la noche y la que desencadenó el acontecimiento clave.
Mal, fatal, pero gracioso tanto para Ilustre Ente Cervecero Doble como para cualquiera que lo vea desde fuera: yendo a mear y estando el suelo mojado por la lluvia, e Ilustre Ente Cervecero Doble en un estado de mínima embriaguez por el alcohol (ya sabes, ese estado en el que uno nota ciertos efectos, el llamado puntillo), tropezó, más o menos con la cara por delante, de modo que pudiera ver bien la composición del granito de la acera. Es lo que tiene Ilustre Ente Cervecero Doble, que siempre da la cara, sea cual sea la situación. Y bueno, el resto, uno podría decir que es confuso, que no se enteró de lo que pasaba, que iba pedo: LOS COJONES, Ilustre Ente Cervecero Doble sintió como caía cual paquete de morsas, dando más o menos de lado con la cara, escuchó el claro sonido de los cristales de las gafas rompiéndose, el sonido de la fractura que después le dijeron que tenía no lo oyó, y, cagándose en Dios (osea, en Ilustre Ente Cervecero Doble), recogió la montura de las gafas, y vio que sangraba un poco.
No llevaba ni un minuto recomponiendo la cómica escena cuando llega Abel, preocupado por la tardanza en la Ilustre Tarea del Orinar, y le dice que tiene la cara llena de sangre y un tajo enorme más o menos en la parte baja del entrecejo, así que mientras Ilustre Ente Cervecero Doble se lavaba en la fuente más próxima, Abel llamó a una ambulancia, y hale, al hospital a que le curasen y le apañasen al modo “abuela haciendo ganchillo”. Sinceramente, Él se descojonaba cuando le contaba al médico como fue la cosa, a ver, nunca le ha importado hacer el ridículo, y llegar a un hospital lleno de sangre, con un tajo en la nariz muy majo y contarle la situación al médico de “iba yo a mear, tropecé, caí” y el resultado saltando a la vista, es muy ridiculizante, pero harto gracioso también.
Tras los puntos, y el correspondiente, “ala pá casa chaval”, Ilustre Ente Cervecero Doble partió hacia casa en taxi, no sin llevar a Abel antes, es lo mínimo, aunque el tío ya que estában allí aprovechó, ya que conocía a la gente allí presente, para zamparse un trozo de roscón de reyes.
Lo malo de esto, es que si antes tenía pocas posibilidades de sexo, ahora que Ilustre Ente Cervecero Doble tendrá una cicatriz uniendo las cejas, las posibilidades de sexo son nulas, y lo que es aun peor… ¡NO MEÓ HASTA LLEGAR A CASA!
A todo esto, ni siquiera él mismo se enteró de lo que pasaba, ya que al mismo tiempo estaba viendo Sin City con su germano el de los pelos largos. Curiosa la situación pero es lo que tiene ser un ser desdoblado.
Ilustre Ente Cervecero Doble os desea a todos mucho odio y sexo. Matad a aquellos que inventan bordillos que no son de gomaespuma y recordad que si bebéis cerveza debéis pagarle un diezmo por debilitar sus reservas.
1 Comments:
Me cago en tu santa madre, capullo. Como me he podido reir, pedazo de hijo de Ilustre Ente Cervecero Doble xD, ya hay que ser gilipollas para tropezarse llendo a mear, me cago en dios, como cojones aguantaste en el medico sin mear? cuantos puntos te dieron?
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